Los fillers o rellenos faciales han supuesto toda una revolución en medicina estética. Se trata de productos elaborados a base de materiales biocompatibles que se encargan de proporcionar volumen a la cara y rellenar los huecos y surcos marcados por las arrugas. En algunos casos, como en el surco nasogeniano, los rellenos pueden dar incluso mejor resultado que un lifting facial.
Ácido hialurónico: Está presente en el organismo de forma natural, es el encargado de proporcionar firmeza, hidratación y tono a la piel, no obstante con el paso de los años se va perdiendo gradualmente. Esta degradación comienza de forma intrínseca a partir de los 20 años, estimándose que a los 50 años sólo conservamos un 50%.
Gracias a los fillers de ácido hialurónico fortalecemos y rejuvenecemos la piel. De una manera sencilla conseguimos: realzar el volumen perdido, definir el contorno facial, reducir las arrugas y aportar hidratación a la piel. Además podemos corregir pómulos, mentón o labios. Del mismo modo podemos rellenar marcas y cicatrices, así como iluminar la piel.
Su duración oscila entre los 6 y 12 meses dependiendo la zona. Sus efectos son inmediatos.
Hidroxiapatita cálcica: Es un inductor del colágeno con un doble efecto voluminizador y tensor. Su efecto inmediato permite el relleno y corrección de arrugas. Posteriormente estimula la formación de nuevo colágeno en la dermis produciendo un efecto lifting y modelador.
Su duración oscila entre los 12 y 15 meses. Sus efectos son inmediatos y mejoran a los largo de los meses.
Colágeno: Se trata de una proteína que sirve para aportar luminosidad, reducir flacidez y atenuar arrugas.
Su duración oscila entre los 6 y 9 meses. Sus efectos son inmediatos.
Vitaminas: Incluyen aminoácidos y oligoelementos para prevenir la oxidación celular. Se utilizan para atenuar, nutrir, hidratar y alisar la piel.
Su duración aproximada son 6 meses y sus efectos son inmediatos.